A qué sabe el arte
¿A qué sabe el arte?
Fusión de Arte- Gastronomía en CV Galería y Museo Ralli.
CV Galería, un lugar multidisciplinario que fortalece la hibridación de la cultura y el sentido de comunidad. En él conviven el arte, la gastronomía, la arquitectura, la botánica y el diseño.
El espacio busca promover el arte contemporáneo, es por eso que en forma conjunta con el Museo Ralli de Santiago realizó el proyecto “¿A qué sabe el arte?” Seis de nuestros reconocidos chefs participaron de una experiencia estética y gastronómica, en torno a las artes visuales y la gastronomía, entablando un diálogo entre estos dos conceptos.
Cada chef eligió una obra del Museo Ralli como inspiración, donde la textura del material, los colores, la composición y el artista, fueron fuente para las obras resultantes, siendo este proyecto un viaje a través del gusto, entendido como sentido y como estética, derivando a la pregunta ¿A qué sabe el arte?
Estos artistas de la buena mesa, desafiaron la creatividad y nos invitan a visualizar la fusión de sus procesos creativos en obras culinarias inspiradas en distintas obras.
“Venus spatiale” escultura en bronce del artista español Salvador Dalí (1904-1989), fue la que escogió el chef internacional Renzo Tissinetti nombrando el plato “Entre lo efímero y lo carnal”, Ostra con crema de ajo blanco, aire de amontillado y ajo negro chilote.
Por otro lado, Juan Andrés García del nuevo Restaurante “Fe y Barra La Java” “Me inspiré en el cuadro de Héctor (Tito) Calderón, «El sueño de la intensidad», puse al cochayuyo de protagonista. Para los que cocinamos nuestra meta es darle valor a los productos y por eso puse al cochayuyo en el centro, nadie lo toma mucho en cuenta y por eso cree mi plato “Ostión mulato celoso”
Grey Sierra de Etniko creó “La transformación del Calder 59” basándose en el cuadro “Composition” del artista estadounidense Alexander Calder. Experimentótal como dijo “Una mezcla de sabores de una forma extravagante y al mismo tiempo simple y sabrosa” El plato tiene un puré de curry amarillo y rojo ahumado, una flor de sashimi de pescado blanco y un langostino braseado. Con toques de tinta de calamar y leche de coco que unifica todo.
Víctor Aguilar de Lolita Jones junto a Alexandra Inzunza y Nicolás Yankovic eligieron “El gimnasta de Rufino Tamayo, México.” “En lo personal me gusta mucho la obra de Tamayo, él es oriundo de mi ciudad Oaxaca por lo que me sentí muy representado” Agregó “Utilicé ingredientes y técnicas de la cultura zapoteca”
La chef Sonia Vigo de La Dicha, junto a los banqueteros Pablo Bagnara y Francesca Margozzini, ocuparon de modelo “La mesa puesta” de Roser Bru. A partir de este ejemplar crearon “Sandía con quinoa roja y queso feta de cabra”
Y por último, Solangge, López de La Picantería creó “Pastelera Peruana o Tradicional Espesado Norteño” un espesado Norteño de ají amarillo y cilantro, dados de pescado acevichado, langostinos de la Patagonia salteados, aros de cebollín crocante, palta flambeada y un toque fino de aceite de Achiote. Se inspiró en Víctor Vasarely, con la obra “Tridim – Cristal – II” La chef dijo “Es una obra perfecta, no hay un color que llame más que otro, hay un equilibrio”
El objetivo de la fusión de CV Galería y Museo Ralli, es generar activaciones que posicionan el arte y la gastronomía en la comuna de Vitacura. Por esta razón, establecemos un diálogo entre estas dos disciplinas, buscando comunicar nuevas inquietudes e interpretaciones, como también expresar sensaciones y experiencias en torno a los que nos apasiona: el arte.
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Rodrigo Vargas
Entrevista Rodrigo Vargas sobre su obra Cardumen.
Conversamos con Rodrigo Vargas, artista visual que realizó la obra Cardumen en CV Galería. Compuesta por aproximadamente 30.000 cucharas de acero inoxidable y 35.000 remaches pop de aluminio, de dos módulos de 3 metros de largo, 60 cm de ancho.
Te invitamos a leer la entrevista y a visitar su obra, ubicada en el cielo de Nivel Terraza de CV Galería. “El diálogo y su contraste, realzan el cuerpo metálico y lo traslúcido del trabajo” dice el creador, CV Galería es el lugar perfecto porque la obra expresa un movimiento en la arquitectura que lo rodea y la rigidez del entorno, donde interrumpe con un “ruido” visual a todo transeúnte en su uso cotidiano tal como señaló Vargas.
¿Cuéntanos en qué te inspiraste?
Más que inspiración, en mi trabajo, nos encontramos con una serie de operaciones dicotómicas y paradojas, empezando por el hecho de que la obra está compuesta por materiales simples, de uso cotidiano, pero con una especificidad singular como las cucharas, que tienen la posibilidad de ser cóncavas y convexas, permitiendo formas volumétricas en ambas caras, además al trabajarlas serializadas, me aportan la rigidez necesaria para construir volúmenes a gran escala.
¿Cómo fue el proceso creativo de Cardumen?
Bajo la perspectiva creativa, es en el proceso de creación donde el aprendizaje de una técnica en específica se adapta a mi metodología de trabajo, la cual siempre desemboca en un ensamble o tejido, lo que significa para mí el gesto artístico. La base de mi trabajo remite al objeto en términos paradójicos, producto de un cruce entre la elección y manipulación de un elemento industrial reproducido en serie. En este caso, se busca un patrón con cierta cantidad de cucharas que supone un cálculo matemático con probabilidades según el tamaño para generar el módulo que será reproducido para completar el tamaño del volumen total. Siempre se parte con una idea, pero en el trayecto uno siempre está susceptible a modificaciones que tiende a poner el pie forzado cuando se trabaja con lo tridimensional.
¿Por qué elegiste como material principal las cucharas?
Esta suerte de aprovechamiento de materiales cotidianos sin propiedades de construcción y su ensamblaje manual, producen una contraposición. Estos materiales, inanimados y rectilíneos, adquieren un movimiento aparente, mediante su uso para lograr una forma que hace mención a lo curvo-natural. Además, está la organización mediante la manufactura, que causa que objetos diseñados para operar por sí solos por ejemplo, (cucharas y remaches ) se articulen en un conjunto mayor, al cual doto de una nueva funcionalidad, mediante el trabajo manual (contradicción).
¿Qué quisiste lograr?
Con el mundo de lo inanimado, mediante la organización en torno a una figura natural que llega a dar la sensación de cierto movimiento. Por otra parte, lo industrial y artificial, reflejado en los objetos usados para armar mis esculturas, pasa a segundo plano, opacado por un trabajo de índole artesanal, manual, por una manufactura que es también un gesto. En este caso, las operaciones están presentes, son acompañadas por un trabajo, una realización. Es la mano la que vuelve a operar en la obra, el gesto, el tiempo invertido el que destella entre las uniones del tejido. El tejido como método de distribución objetual (desde el entrelazado). Dicho esto, el cruce no es otra cosa que la suma del objeto serializado decantando en forma y anulando su uso cotidiano re significando su función.
¿Qué mensaje quieres transmitir?
Más que un mensaje en especial, lo que busco con mis trabajos es emplazar una pregunta. Una serie de movimientos repetitivos que articulan una serie de elementos, pero que no hacen mención al aburrimiento o a un ritmo tedioso y redundante, sino que emergen en una figura clara, organizada. Los objetos están a la vista, sus uniones son observables, apreciables, donde incluso los espacios vacíos o tramas, toman parte de la materialidad de mis trabajos, cooperando a constituir la forma. Inclusive, estos objetos serializados, indiferentes, que por medio del trabajo manual se articulan, como haciendo defensa conjunta de cierta autonomía, reclaman un lugar anunciándose con su materialidad en conjunto, tomando una nueva forma e irrumpiendo finalmente con un “ruido” visual, ajenos al silencio al que se los condena en su uso cotidiano.
En resumen, lo que aparecería al final de todas estas series de contraposiciones, en el espacio reclamado por la estructura, podrían ser las ideas de paradoja y manualidad. En ambas, los gestos individuales y la materialidad de los elementos que conforman los trabajos se desvanecen y sólo pueden volverse funcionales en conjunto, en su mutua cooperación y dependencia, armando un espacio –la trama – y un tiempo –el proceso – propios, arrebatándole a la realidad cotidiana un trozo para volverlo parte de si, su contenido, el pequeño y delicado hábitat que intenta proteger del exterior consigo misma.
¿Por qué CV Galería para exhibir la obra?
Por el diálogo y su contraste, que realzan el cuerpo metálico y lo traslúcido del trabajo, Cardumen que en este caso está estático denota un movimiento eterno en las rectas del edificio y la rigidez del entorno.
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"¿Quién mató el Squadritto?"
"¿Quién mató el Squadritto?"

Foto: El Mostrador
Por Cristián Warnken
“Estimados amigos enloquecidos:
Intento mantener la serenidad y la necesaria distancia, cultivando mi jardín, poniendo cercas para contener la avalancha de informaciones que todos los días se abalanzan sobre cada uno de nosotros –habitantes de este mundo convertido en panóptico virtual–, intoxicándonos de mentiras o verdades a medias, exacerbando nuestros miedos, nuestras rabias e incertidumbre.
Prefiero escuchar los pájaros que visitan mi jardín que a los papagayos que cacarean en los medios de incomunicación. He logrado protegerme de las sucesivas olas de la “infodemia”. Pero una noticia que traspasó mis muros de autoprotección (que he levantado para defenderme de la ciudad de la Furia y de la Funa) acaba de afectarme y amenaza con hacerme una víctima más de la melancolía, la epidemia del alma cuya curva de contagios se dispara en estos tiempos de pandemia. Acabo de saber que se cierra el restaurante Squadritto, del barrio Lastarria.
Algún día haremos la lista de los lugares muertos a causa de ese letal “combo” de estallido y pandemia: el Cinzano en Valparaíso, el Café Colonia, el cine arte Normandie, el restaurantee Squadritto en el centro de Santiago. ¡Y también el Venezia en Bellavista!
Cuando volvamos a caminar con total libertad y desaprensión las calles de nuestras ciudades, nos daremos cuenta de lo que hemos perdido. “Todo lo que perdido / volverá con las aves”, decía el poeta Jorge Guillén. Le pregunto a los pájaros de este jardín: ¿dicen la verdad esos versos o todo se pierde irremisiblemente y no hay resurrección para los lugares sagrados de la ciudad?
Los créditos Covid no dan abasto para reanimar a tantos negocios agónicos. No hay UCI para los negocios que agonizan. Al perder el restaurante Squadritto, no perdemos una oferta gastronómica más: perdemos un lugar de encuentros, de conversaciones, de ritos.
La vida actual cada vez tiene menos ritos, afirma en su último libro el filósofo Han Byung-Chul. Y eso lo escribió antes de esta peste. La vida sin ritos es una vida sin sentido, vacía. Los ritos presenciales no son sustituibles. El delivery no podrá nunca reemplazar la alegría de un plato servido en la mesa que siempre escogemos y servido por el mozo cuyo nombre conocemos y que conoce nuestro nombre. El delivery pertenece al mundo exprés; los restaurantes al reino de lo “slow”, de la lentitud perdida. Los restaurantes entrañables, con historia, nos otorgan una nueva forma de domicilio que nuestro propio hogar no nos da.
Quiero decirles que cada vez que entraba al Squadritto me sentía regresando a mi casa. Y cada uno de los encuentros ahí vividos, las reuniones celebradas, las conversaciones (algunas muy largas y muy regadas) se me aparecen y me penan. Esos eran los acontecimientos de un tiempo verdadero, un “Kayrós” que nos permitió resistir las ansias devoradoras del Cronos bajo cuyo poder vivíamos antes de este frenazo de esta pandemia. No puedo dejar de evocar a los amigos muertos con los que concelebré cenas sagradas, con los que cultivé la religión de la amistad. Recuerdo a Óscar Bustamante, arquitecto y narrador levantado su copa de vino frente a mí, haciéndole una finta a la muerte, con su mirada de niño y hombre, llena de una tristeza y una elegancia a estas alturas extinta. O Jorge Edwards, memorialista eximio, diseminando anécdotas sabrosas de un Santiago desaparecido. Y Paz de Castro fumándose el último pucho con la entrañable Jovana Skármeta haciéndonos reír a carcajadas con una historia desopilante vividas por ellas, y narrada después magistralmente por Pedro Lemebel. O Miguel Serrano, el último mago de la generación del 38, haciendo un gesto con la mano para limpiar la comida de cualquier “interferencia” de ondas negativas venidas de alguna Matrix. En la mesa de al lado estaba la entonces ministra de Salud, Michelle Bachelet. Recuerdo que se saludaron. ¿Lo viví o lo soñé?
Era como en el viejo Chile, en que era posible encontrar en los lugares sagrados (bares, restaurantes) a los enemigos políticos compartiendo la misma mesa, la diversidad de verdad, no la impuesta por decreto ni discursos grandilocuentes y muchas veces vacíos. ¿Se rompió esa convivencia para siempre?
Veo al poeta Armando Roa acunando un whisky entre sus manos mientras recordaba algún verso de un poeta anglosajón que ninguno de los comensales conocíamos, traducidos por él, como un médium de bardos olvidados en estos tiempos de indigencia. Desde otra mesa Radomiro Spotorno –que goza de una ubicuidad sorprendente que lo hace estar en España y Chile a la vez– lanza, con su voz profunda, alguna ironía memorable… Y Lafourcade, que amó la Poesía de esos barrios, andaba por ahí y todavía recorre las calles ahora confinadas, buscando su memoria perdida, desorientado a ver tantos lugares muertos.
Me veo a mí mismo, embobado, mirando a los ojos a mi gran Amor, Lucero del Alba, Flor Gigante, embelesado por la Belleza que Platón nos enseñó a contemplar para aspirar a ver alguna vez la Verdad cara a cara, fuera de esta caverna. ¡Qué jóvenes éramos y cuán inmunes y protegidos nos creíamos por ese centro de la ciudad, cerca del cerro Huelén (Santa Lucía), que en mapuche significa “dolor”!
Squadritto –con sus muros llenos de frescos que evocaban pinturas como de un palacio de Adriano– era nuestra caverna cava, pero una caverna donde no veíamos sombras proyectadas en la pared, porque la luz estaba adentro y salía de las cocinas con platos humeantes, epifánicos, regalos de esa Italia que siempre nos salva –estemos donde estemos– de cualquier pesantez.
¿Quién mató el Squadritto? ¿Sólo esta pandemia global? Algunos les endosarán toda la culpa a los chinos. Pero hay que decirlo con todas sus letras, aunque las furias nos funen: también el “estallido social” mató a nuestros lugares sagrados. Las multitudes manifestantes que traían por un lado el Eros de un nuevo despertar jubiloso y lleno de esperanza fueron muchas veces escoltadas por batallones tanáticos que martirizaron un barrio axial de la ciudad –un axis mundis– sin piedad ni medida. Era Tanatos, la contracara del Eros manifestante. Veo la pequeña iglesia de Veracruz de Lastarria ardiendo, y las turbamultas de demonios destruyendo todo a su paso, un barrio donde siempre uno está rodeado de “fantasmas para poder pensar” ( lo decía el poeta metafísico Omar Cáceres). Los barrios tienen energías, presencias, fantasmas propios: y ellos han sufrido por décadas la brutalidad de la desmesura inmobiliaria (que no cree ni en fantasmas ni lares ni sacralidad urbana alguna) primero, y luego se desató como tempestad sobre ellos la rabia incontenida, la hybris jacobina que terminó por desnaturalizar el “despertar” ciudadano.
Algún día se escribirá el lado oscuro de ese “despertar” y nos daremos cuenta de que no se diferencia mucho del asalto de los bárbaros trumpistas del Capitolio. El negocio de la polarización alimentada por las transnacionales digitales crece explosivamente a costa de nuestras frágiles democracias y ciudades y usa el legítimo descontento contra las múltiples desigualdades del mundo para polarizar. Pero aquí, tras la paletada (sobre los lugares de la ciudad quebrados, muertos), “nadie dice nada”. Es políticamente incorrecto decirlo y para los “constructores” de un nuevo orden social, la supuesta Ciudad Utopía donde algún día llegaremos, la destrucción de una ciudad no importa, es solo un “daño colateral”. Al ver nuestro centro incendiado y vandalizado recordé estos versos: “Ha llegado el tiempo de los asesinos”, del joven Rimbaud, el tiempo de los Al-Hachich, la secta fanática islámica. ¿Sobrevivirá el restaurante Les Assasins, a pocas cuadras del Squadritto?
Recuerdo al poeta del parque, Marcelo Jarpa, que escribe haikús a las hojas de otoño del Parque Forestal, paseando extraviado en medio de la humareda de esos días difíciles de octubre, respondiendo a la pregunta “¿Y tú , poeta, qué piensas de todo esto?”, responder: “Yo no pienso, yo rezo”· “Rezo por vos”, como diría Charlie García. Rezamos por el Squadritto, rezamos por el Museo Violeta Parra, rezamos por la Fuente Alemana, por el Museo de Bellas Artes, por la Biblioteca de Providencia, pero muchos de esos rezos no fueron escuchados. ¿Los dioses abandonaron nuestro barrio?
Squadritto resistió heroicamente, lo que pudo. Resistió por nosotros. ¿Nadie presentó un recurso de protección por él? Una voz vacía, impersonal, la voz de estos tiempos inclementes, responde: “No ha lugar”. Como el título del poemario de Armando Uribe, vecino del mismo barrio. Uribe –el último católico de verdad– tiene también que haber rezado para que el barrio no muriera. Lo deben haber escuchado los “resurrectos” Chico Molina, Enrique Lihn, buscando como nosotros bares que ya no existen, donde podamos repetir el verso con que se despedían los antiguos miembros de la bohemia santiaguina: “oh! amigos enloquecidos, / adiós!, hasta la hora soberbia de los esqueletos”.
Amigos vivos y muertos: ya no volveremos al Squadritto a paladear ese osobuco sustancioso o esos penne all’Arrabbiata que nos hicieron sentir tantas veces que estábamos vivos, que la comida, la amistad, el vino son la prefiguración del Paraíso. Ese “con-sentir” juntos que es propio de la amistad, como lo dice Aristóteles en un capítulo de la Ética a Nicómaco. En la plenitud de ese “con-sentir” el plato disfrutado y la conversación como alimento, alcanzábamos “la hora soberbia de los esqueletos”: pero solo conoce el Paraíso el que lo ha perdido. Perdimos el Squadritto. Cuando vuelva a abrir el cine Lastarria –y cuando eso ocurra eso será el signo claro de que la pandemia ha terminado– y crucemos la calle para ir a celebrar, nos daremos cuenta de que hay un vacío al centro de la calle Rosal. Tendremos que recitar algún verso en italiano, claro.
Tal vez “vendrá la muerte / y tendrá tus ojos” de Pavese. O “en el medio del camino de nuestra vida / me encontré en una selva oscura, / habiendo perdido el recto camino”. La “selva oscura” es cuando no cuidamos nuestras ciudades, nuestros barrios, nuestros lugares sagrados. Eso es el Infierno, o algo muy cercano a él.
Disculpen estos desvaríos, queridos amigos. La melancolía, la pena, creo que me han hecho ir un poco lejos. “La emoción se me sube a la cabeza”, como diría el chamán antipoeta. Sé que me puse muy retórico. Recuerdo esta escena narrada por Cervantes. Una conversación de caballos. Rocinante –caballo del Quijote– elucubra sobre la vida y la muerte; Bavieca –caballo del Cid– lo mira asombrado. “Filosófico estáis”, le pregunta Bavieca a Rocinante. Este contesta: “¡Es que no como!”. Lo mismo digo: “¡Es que no como hace mucho tiempo en el Squadritto!” Es que no comeremos más en la misma mesa, al centro de la enigmática calle Rosal. Esta carta era para abrazarlos, para llorar con ustedes. ¡Cómo echo de menos nuestros “¡Banquetes”, que a la manera platónica unían conversaciones con libaciones! No encontré otra forma de hacerlo que escribiendo estas divagaciones que me salieron del alma. Eso hacen los amores perdidos con nosotros: nos hacen decir desvaríos.
Que estos desvaríos míos sean entendidos como una declaración de amor a nuestro, a vuestro querido Squadritto, perla, flor de nuestro barrio herido. ¡Amigos enloquecidos!
Enero 2021
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"El espacio donde la vegetación te abraza"
"El espacio donde
la vegetación te abraza"
Por Manuel Feliú, Paisajista
Recuerdo mi primera impresión cuando vi este edificio, al menos un par de años antes que se presentara la oportunidad de hacer un proyecto de paisajismo en él. Me impresionó no sólo su increíble ubicación -siempre me encantaron los edificios en ochavos- sino también su actitud. Por donde lo miraba el edificio se imponía.
Luego me tocó la suerte de ejecutar el proyecto de paisajismo para su placa comercial. Tuve que profundizar en toda la complejidad del edificio, cuando todo era un tremendo bloque de hormigón armado de una geometría excepcional.
Con Orlando Gatica y Matías Ruiz, cabezas del proyecto de diseño, recorrimos el edificio por todos sus rincones preguntándonos ¿cómo desde ese pozo profundo de hormigón armado íbamos a lograr un espacio vivo que respirara, desde sus paredes, hasta sus pavimentos y cielos? ¿Cómo activar este espacio vegetalmente?
Pues aquí no bastaba un proyecto de paisajismo tradicional, debíamos también hacer algo que estuviera a la altura de esa arquitectura radical.
Fue entonces, donde empezamos a trazar los hilos de nuestro proyecto de paisajismo, enhebrando el espacio en sus tres envolventes con plantas, que no tuvieran timidez en su expresión, pues aquí necesitábamos exuberancia y verdes profundos.
La paleta vegetal se empezó a desplegar acoplándose a soluciones técnicas que la hicieran posible, colgándose de las paredes, del cielo y emergiendo desde suelo.
Invité a Rosemarie Ulrich que nos ayudó con el estanque de plantas acuáticas -su especialidad-, verdadero corazón del nivel botánica, el cual emerge desde el piso con una forma orgánica estirándose hacia arriba en un gesto como de querer hacerse más grande. Las Alocacias (mantos de eva) gigantes, las Alsophilas (helechos paragua) y las Dicksonias Antárticas fueron piezas esenciales de la paleta vegetal.
Buscábamos, entremezclando con hayas rojas gigantes que requirieron de una circense y orquestada maniobra para poder instalarse en macetas que se suspendieron a casi ocho metros de altura, y que debían soportar 4 toneladas al menos de vegetación. Todo este proyecto estuvo sincronizado y orquestado a la perfección.. El equipo entero que se formó desde el mandante hacia abajo, funcionó de forma sincrónica, uniendo talento y pasión, logrando un espacio único.
Hoy, al entrar en CV Galería y bajar al Nivel Botánica, te sumerges en un pozo que respira, donde la vegetación te abraza y hace que te olvides de estar en la ciudad. Finalmente, de eso se trataba todo.
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Guillermo Lorca “And the rest is silence” Chile (1984)
Guillermo Lorca "And the rest is silence"

A Guillermo se le puede considerar un pintor autodidacta. Estudió arte un año en la Universidad Católica. A los 22 años partió a Noruega para ser aprendiz del destacado pintor Odd Nerdrum. A su regreso, se convierte en uno de los artistas jóvenes más influyentes de la pintura figurativa.
En su obra se perciben influencias del Renacimiento. Asimismo, su predilección por pintores clásicos como Rembrandt y Diego Velazquez se ve reflejado en su trabajo.
En su corta y sólida carrera, Guillermo ha desarrollado una nutrida serie de obras, como un mural de 40 metros realizado en Ovalle, otro de 32 metros en Concepción y seis grandes retratos en la estación Baquedano del Metro de Santiago. Ha participado en ferias internacionales y expuesto en exposiciones individuales y colectivas en el Museo Nacional de Bellas Artes y en galerías de arte en México, España, Italia, Inglaterra y Santiago.
Actualmente Guillermo Lorca presenta la muestra “And the rest is silence”, con 14 grabados digitales sobe papel y metal en Secret Gallery, abierto al público de forma gratuita.
Conversamos con Guillermo sobre su vida y su exposición en CV Galería. Te invitamos a leerla y sumergirte en el mundo del arte y las pasiones de Guillermo.
¿Cómo fueron tus primeros pasos para convertirte en artista?
Todo empezó cuando yo era pequeño. Todos los pintores decimos que “uno nunca deja de pintar, siempre estamos pintando, ya sea en el colegio, cuando somos pequeños, etc.”
Cuando chico estaba ligado al área deportiva y cuando me lesioné comencé a dedicarle más tiempo a dibujar. En un momento me di cuenta del crecimiento exponencial que iba teniendo y me sorprendí.
¿Quién es Guillermo Lorca?
Un hombre creativo. Tengo los subproductos indeseables de la creatividad. La creatividad me ayuda a darle un sentido a los hechos que hago y a mi existencia. Tengo también mis debilidades, soy frágil en varios aspectos, pero al mismo tiempo soy un luchador, soy un peleador.
¿Cómo descubriste cuál era tu sello?
Fue un descubrimiento interior. Ya había una semilla en mí, pero fue en Berlín cuando descubrí qué era lo que para mí valía pintar. Uno tiene varios estímulos, quieres ser original, que sea tuyo, etc. Yo decidí ser lo más honesto posible, y dentro de esa honestidad quería reflejar los símbolos de mi subconsciente, pero siempre ligado con lo estético. Me gustan las cosas bellas, que la composición me produzca placer y sea armónico.
De a poco fui llegando a este personaje de esta niñita, es un alter ego, yo las relaciono con mi hermana. Y la niña con pelo de colores, creo que es la parte interna de mi, lo más puro e intocable y espiritual. No tiene edad, es un ser precioso y etéreo. Este ser interactúa con los seres del subconsciente interpretados por animales.
¿Qué dicen tus cuadros?
Hablan de mi inconsciente, es una recopilación de cosas que fueron muy importantes a nivel subconsciente. Si logran conmover y producir algo en los demás, es porque son temas que tocan fibras comunes en los demás.
“And the rest is silence” ¿ De dónde viene el título?
Mi madre me ayudó a ver el título. Siempre me asesoro con ella en la parte escrita. Me habló de esta frase de Shakespeare que me hizo mucho sentido, porque en mis cuadros hay mucho ruido, pasan muchas cosas. Siento que después de verlos viene la reflexión y el silencio.“And the rest is silence”
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Bordadora de sueños
Bordados de sueños

Por Felipe Forteza
Lo más excitante para un coleccionista, curador, crítico o cualquier persona vinculada al arte es encontrar esas joyitas, sean obras o artistas, que algunas veces desaparecen del radar. Es el caso de Fernanda Guzmán, quien con una obra de extrema belleza y excelente factura aparentemente salió en algún minuto de la vista de esos buscadores de tesoros. Pues bien, creo en nuevas oportunidades, y acá la tenemos, en gloria y majestad.
Esta artista ocupa un lenguaje muy femenino, que puede leerse de manera transversal. Podría decirse que comulga con el feminismo, aunque en estos días la palabra y el concepto estén manipulados y deformados, por lo que hay que ser delicados al ocuparlos. “Me gusta pensar en mi trabajo como un “Neo barroco pop” pensando en esa identidad a la cual se refieren Alejo Carpentier y Lezama Lima, entendida como una pulsión creadora que vuelve cíclicamente a través de la historia en las manifestaciones de arte”.
Sus referentes no solo tienen que ver con las artes plásticas. Se ve influenciada por lo que lee, escucha, la gente que conoce, lo lugares que visita y los maestros que ha tenido. De los chilenos se siente vinculada a Magdalena Atria, Juan Alfaro, Verónica Rojas, Alfredo Jaar, Nemesio Antúnez, su abuela, su madre, Altazor de Huidobro y Rodrigo Zúñiga. De afuera Cortázar, Meret Oppenheim, Magritte, Ai Wei Wei, Maxime Ansian, Lei Xue, Burano, y una larga lista de películas y música.
La artista tomó el tejido como el rescate de un acto doméstico. El de cubrir el mobiliario con mantelitos tejidos a crochet, tan habituales en el pasado. Esto le permite relacionarse de una forma distinta con los objetos, abriendo diversas lecturas que tienen que ver con el tiempo, el consumo y los afectos. “Me voy dando cuenta que el tejido cobija un montón de significados y comienza a suceder algo muy especial, como si el paño se tejiera a sí mismo”, indica la artista.
¿Qué representan tus obras y qué quieres decir con ellas?
En un principio parto con un desplazamiento de objetos cotidianos, los reproduzco en cerámica, lo que me permite fusionarlos con paños hechos en cerámica. Curiosamente esta técnica se llama “bordado”. Después, orgánicamente por medio del absurdo, el paño comienza a devorar los objetos, dando nuevos resultados y lecturas. Es cuando me topo con el museo por primera vez, y mi trabajo se vuelve modular a través de la Instalación. De esta forma comienzo a apropiarme del espacio y tomarlo como material artístico, construyendo un lenguaje que permite, como dice Rancier “que el espectador sea capaz de crear su propio poema”.
¿De dónde nace tu vocación artística?
De muy pequeña. Crecí en una antigua casa en Valparaíso, esas de paredes altas y espacios amplios, donde podías andar en patines por el pasillo. Mis papás eran bien permisivos y nos dejaban rayar la casa casi completa. Siempre la pintaban, pero volvíamos a hacer nuestros dibujos. Ellos se referían a nuestras manifestaciones como “arte rupestre”. Siendo la casa de mi bisabuelo, era fácil encontrar cachureos para inventar juegos. Una vez encontramos un carrete de hilo muy grande y se nos ocurrió hacer una especie de telaraña en toda una pieza. Esa puede haber sido mi primera instalación. Pero hay un momento que tengo muy presente, a los 4 años. Mis hermanos estaban en el colegio y yo no iba todavía. Estaba dibujando y viendo tele, era un programa corto donde aparecía un pintor chileno mostrando su trabajo. Me acuerdo perfectamente haber visto su trabajo con asombro y después mirar mi dibujo y considerar que yo también era una artista.
¿Hay tradición artística en tu familia?
Mi papá viene del mundo de las ciencias y mi mamá de la filosofía. El resultado fueron cuatro hijos artistas, pero por ambos lados hay genes muy creativos. Tengo un tío historiador, que escribe y dibuja, tías que tejen prodigiosamente y abuelos tremendamente creativos. Crecí rodeada de lápices, pinturas, libros, música y mucha naturaleza en la casa de mis abuelos en Olmué, donde mi pasatiempo favorito era jugar con barro.
¿Es difícil insertarse en el mundo del Arte en Chile y el Extranjero?
Es difícil entender el mundo del arte, y cuál va a ser tu rol una vez que decides dedicarte a esto. En la medida que lo tienes más claro es menos dificultoso insertarse, tanto aquí como en el extranjero.
¿En qué etapa de tu carrera estás?
Espero que mi trabajo esté siempre en un constante desarrollo. Estoy en una etapa donde éste empieza a despertar cierto interés afuera. En julio pasado tuve mi primera exposición individual en Europa, en el marco Festival Art Stays, en Eslovenia. Expusieron artistas de la talla de Ai Wei Wei, Santiago Sierra, los hermanos Chapman, entre otros 60 artistas.
¿Es más difícil ser una artista de provincia que de Santiago?
Teniendo en cuenta que la mayor parte de la actividad cultural se desarrolla allá, claro que es más difícil pertenecer a una provincia. Hay un tema con la logística que complica las cosas. Por otro lado, vivir lejos genera una reflexión distinta al que otorga la capital, y eso puede ser un gran aporte.
¿Cuál es tu mayor sueño?
Seguir trabajando en esto hasta muy viejita.
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la pausa y el tiempo. La vida en cv
La pausa y el tiempo

Por el interiorista Orlando Gatica.
Este último año a sido innegablemente duro para todos. Pero como en todas las cosas, hay aspectos positivos y negativos.
Esta pausa obligada, nos ha permitido tener tiempo. Tiempo para pensar, para reflexionar y para analizar nuestras prioridades. También para compartir con nuestros más cercanos. Es curioso que un mundo donde el tiempo escasea, porque la voracidad de la vida no cede a tantas obligaciones, nos pase la cuenta y se tenga que detener casi por completo para que suframos una especie de “retiro obligatorio” y nos quedemos en nuestras casas pensando que sí hay tiempo, en un refugio, el más valorado y seguro para casi todos, nuestro hogar.
Las palabras tiempo y refugio en este período han cobrado un claro significado. Uno que no nos han enseñado nuestros líderes, sean políticos o espirituales, sino la mayor fuerza de todas, nuestro planeta, aprendiendo de él su real dimensión.
Siempre estamos pensando que no tenemos tiempo, que lo ajetreado de la vida en la ciudad nos lo quita todo y creemos que no existe, pero es un espejismo.
El tiempo esta ahí, para que lo utilicemos de buena manera, sabiamente, y si así lo hacemos rinde y es algo que se puede sentir cuando te propones vivirlo, ya sea compartiendo, leyendo, meditando o simplemente recibiendo los rayos de luz que nos regala la tierra. Ahi esta el tiempo, es lo que nos enseña la naturaleza. Nos dice que existe, que nada es tan rápido ni tan lento De esa manera nos regula, genera crecimientos y ciclos orgánicos.
CV Galería es un espacio que celebra el tiempo. Que reúne personas y experiencias para sentir y vivirlo a través de sus espacios. Es también un refugio para una necesaria pausa, para compartir o simplemente para ver pasar momentos, cortos o extensos, estaciones y vivencias. Su plaza hundida de la calle nos habla de eso, del milagro de cómo crece la vegetación y se toma su tiempo, orgánicamente, utilizando esos momentos como regenerador de su ciclo de vida.
En la génesis del proyecto, se pensó que esta sería una zona invadida por el tiempo, por el verde y su arquitectura, al igual que ha pasado cuando se han descubierto ruinas incas o aztecas, absorbidas por el verde hasta sus cimientos, escondidas pero jamás obsoletas. Fortificaciones para adorar y para reunir.
CV galería me recuerda esos conceptos, el de un refugio para ver y recorrer, viviendo el tiempo libremente, compartiéndolo de manera segura.
Conversar, reír y tomar el tiempo para ver, contagiarse con el arte y las innumerables actividades que nos ayudan a vivir con libertad cada minuto.
Ese verde y las actividades de este espacio han generado de forma orgánica desde su nacimiento y por los años que vendrán, lo mantienen vivo y nos invita a mantenernos en esa sintonía natural y relajada, para aprovechar y apreciar ese valioso tiempo.
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Lumínico Navideño en CV Galería
Lumínico Navideño en CV Galería

CV Galería presenta la obra Lumínico Navideño. Coherente con su vocación por fortalecer la hibridación de la cultura y el sentido de comunidad, genera junto al artista visual Rodrigo Vargas una obra escultórica que une arte, diseño, botánica y tradición.
En su trabajo, el artista se enfoca en realizar exploraciones que hagan coincidir procesos de tejidos escultóricos, con la idea de la manualidad como expresión.
Dentro de su obra aparecen formas orgánicas de cuerpos blandos y traslúcidos, que se generan a partir de uniones múltiples y elementos cotidianos, los que a través de procesos manuales hablan de atmósferas y texturas, con los cuales el creador busca analizar las posibilidades estructurales de la producción artesanal por medio de la manipulación de objetos producidos en serie, generando un contraste histórico entre manualidad e industria, sintetizado en una experiencia de nuestro siglo.
En Lumínico Navideño, el artista manipula filamentos ramificados y entramados de neón led, los que son anudados en volúmenes vivientes, jugando con efectos sensoriales de profundidades y transparencias, con la intención de producir una multiplicidad de formas y sombras que se interconecten entre sí, dando paso a un espacio atmosférico reminiscente del imaginario de la ciencia, y los micro organismos unicelulares.
Curador: Felipe Forteza
Le hicimos unas preguntas al artista Rodrigo Vargas, te invitamos a leerlas y conocer en nuestro espacio público Lumínico Navideño.
- ¿Por qué ocupas el neón led como material?
Porque la materialidad que compone la luz led permite trabajar en un sinfín de formas volumétricas. Me remite a una madeja de lana, la que puedo tejer, anudar, construir tramas lineales las cuales se van formando texturas.
- ¿Qué buscas transmitir al espectador cuando ven tus obras?
Más que transmitir algo en específico, espero que cada una de las personas puedan vivir una experiencia. Creo que lo mejor es cuando puedes escuchar lo que les hace referencia, como los volúmenes de alguna forma en particular. Así también puedo tomar ese feedback y llevarlo a mi experiencia personal y poder construir desde ahí.
Claramente mi idea siempre es entregar un volumen que cuestione elementos como la escala, el peso y su propia materialidad, pero siempre me abro a la posibilidad que el espectador reciba la escultura desde un punto de vista más personal y sensorial, que desde una vereda más técnica.
- ¿Cuál es el fin de Lumínico Navideño para los que visitan CV Galería?
Más allá de lo evidente que representa este trabajo en esta fecha de celebración, es poder llevar el concepto de escultura a espacios más amplios y/o público, y no solo enfocarse en un árbol de navidad, si no que su construcción lo lleva a una intervención del lugar , como el reflejo en ventanales, con una estética más contemporánea.
- ¿Qué te pareció hacer el proyecto en CV Galería, cómo definirías el lugar?
Sin duda fue un proceso de aprendizaje ya que los trabajos en un espacio público tienen diferentes dificultades y siempre las experiencias son todas distintas, unas con otras, ya que debes adaptarte a diferentes dificultades del entorno. El espacio en sí, es un buen lugar para poder mostrar trabajos, que por sus características arquitectónicas, permiten juegos y diálogos con el espacio.
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CV Galería recibe mención de honor del Arquitecture Masterprize
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del Arquitecture Masterprize

CV Galería es seleccionado por Arquitecture MasterPrize (AMP) junto al equipo de arquitectos Macchi Jeame Danús Arquitectos y Boza + BozaArquitectos. El premio tiene como objetivo promover la apreciación de la arquitectura en todo el mundo, el proyecto figura en la Galería de Ganadores de la Mención de Honor 2020 y en el directorio de Arquitectura.
Arquitecture MasterPrize seleccionó los mejores diseños en las disciplinas de arquitectura, diseño de interiores y arquitectura paisajística, siendo CV Galería elegido en la categoría de Arquitectura de uso mixto. El arquitecto Francisco Danús señaló “Estamos muy orgullosos del edificio, es un esfuerzo en conjunto. Nosotros somos el director de una gran orquesta, que sin los demás no hubiera sido posible el resultado”
El Architecture MasterPrize fue creado por Farmani Group, una organización que cura y promueve el arte, el diseño y la arquitectura en todo el mundo desde 1985. Es la iniciativa hermana de los premios IDA International Design Awards, que ha estado reconociendo y celebrando el diseño multidisciplinario inteligente y sostenible desde 2007.
CV Galería es un espacio contemporáneo de espíritu amplio al que el arquitecto titular Danús del proyecto agregó “El edificio es un aporte para la ciudad” Desde su arquitectura, piensa en ser una ciudad participativa, coherente y armónica. Un lugar multidisciplinario que fortalece la hibridación de la cultura y el sentido de comunidad, donde conviven el arte, la gastronomía, la arquitectura, la botánica y el diseño.
https://architectureprize.com/winners/2020_hm.php
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Por: Felipe Forteza, curador.
Cristián Aninat
Bernardita Bennett
Claudia Burr
Francisco Ibáñez
Felipe Lavín
Maite Zubizarreta
La arquitectura fue considerada una disciplina artística desde el renacimiento.
Su relación es intrínseca, considerando el significado dentro de un entorno y tiempo, enmarcando un significado cultural. Las construcciones del barroco o del clasicismo se consideran obras de arte de la humanidad, como también las actuales y exuberantes propuestas de Dubái. El conocimiento de las proporciones, la devoción por dejar para la posteridad obras de arte o representaciones de la realidad de cada época, son rasgos que caracterizan a los artistas y a los arquitectos.
La arquitectura contemporánea comienza alrededor de los años 70, con el postmodernismo, que pretende responder a las contradicciones de la arquitectura moderna, optimizando su uso para la vida actual. Asimismo, busca solucionar los errores urbanísticos cometidos por otros movimientos, abordando problemas sociales, económicos y culturales.
Los trabajos fotográficos que aborda esta muestra, contemplan diversos tipos de visiones. De esta forma, Cristián Aninat propone una reflexión sobre el paisaje, la construcción y destrucción del mismo, como resultado de la intervención humana, desde una percepción formal y emocional.
Bernardita Bennett presenta una fachada de una construcción antigua, en donde la huella de la historia ha dejado vestigios de tiempos pretéritos, siendo un recordatorio de otras formas de habitar y de cómo la civilización se va acomodando. Claudia Burr, en su tránsito desde la actuación a la fotografía, con gran sensibilidad, va registrando la arquitectura que encuentra a su paso, como si de un sociólogo se tratara, develando la forma de vida de nuestra ecléctica ciudad.
Felipe Lavín, registra obras de los entramados subterráneos de las redes del metro de diversas ciudades del mundo, tensionando la relación entre modernidad y eficiencia. Lavín considera estos medios de transporte como un instrumento de integración del territorio. Su trabajo es una radiografía social de gran agudeza.
La serie fotográfica de Francisco Ibáñez, representa a la ciudad como un espectáculo en constante conflicto y negociación, capturando momentos clave de la vida de distintos edificios. Las imágenes revelan una condición de tránsito, atrapadas entre los límites de la arquitectura, la ruina, la planificación, el azar, el proceso y el producto. Las imágenes de Maite Zubizarreta surgen de una reflexión desde el medio fotográfico y su capacidad de registro en contraposición a su vocación de ficción, en una investigación y recorrido por edificios de arquitectura moderna, en diversos lugares. En sus trabajos se instalan la noción de utopía sobre nuestra modernidad, y al mismo tiempo representan la precaria noción de la realidad en la fotografía.
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